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Ansiedad en la nueva normalidad

Centro Psicos

A medida que las restricciones se relajan, muchas personas disfrutan una vuelta progresiva a la cotidianidad y esperan con ansia la vuelta de la oferta del ocio y cultura, pero para otras tener que retomar sus vidas resulta ansiógeno, especialmente en lo relativo a interactuar con los demás.

La recomendación de evitar el contacto presencial fue bien acogida por muchas personas con ansiedad social, a quienes las interacciones sociales resultan estresantes por sistema. Este mismo alivio puede estar contribuyendo a una mayor ansiedad anticipatoria ahora.

No es extraño experimentar emociones ambivalentes hacia el retorno a la normalidad. Sucede incluso en personas que nunca antes se habían sentido particularmente ansiosas. Llevamos meses viviendo en un estado de incertidumbre elevado y, en consecuencia, de estrés sostenido. En mayor o menos medida, todos nos hemos sentido cansados, irritables, frustrados o desilusionados.

La naturaleza de la pandemia nos ha forzado a adoptar un rol pasivo; a quedarnos en casa, a salir sólo para lo esencial, sin nada específico que hacer para proteger la sensación de control sobre nuestras vidas. No es sorprendente que algunas personas prefieran seguir refugiándose en la seguridad de su hogar, donde quizás sienten que tienen un mayor control sobre su entorno. Además, a pesar de los inconvenientes de vivir en cuarentena, la experiencia del confinamiento ha comportado algunos beneficios inesperados, como la desaparición de la presión por socializar.

Aunque recuperar la estructura en nuestros días en general ayuda, es de esperar que estas emociones no desaparezca de la noche a la mañana. Si la idea de salir de casa y volver a relacionarte normalmente te genera ansiedad, aquí consejos para mantenerla a raya:

  1. Acepta la presencia de la ansiedad del nuevo día a día

Al reanudar nuestras rutinas, pretender que la ansiedad no existe o intentar forzar una transición rápida no nos va a ayudar. Minimizar las emociones las vuelve más difícil de manejar. En su lugar, podemos aceptar que es normal que estas emociones nos sigan acompañando durante algún tiempo y escoger retomar nuestra vida a pesar de ellas.

  1. Recuerda tus motivos

Siempre que emprendemos algo difícil resulta útil recordar por qué lo hacemos y  qué podemos ganar atreviéndonos a hacer aquello que la ansiedad o la apatía nos dicen que no hagamos. Un ejemplo de motivación puede ser  sencillamente no dejar que la ansiedad te arrincone.

3. Sin prisa, pero sin pausa:

No es necesario lanzarte a tener el mismo nivel de actividad que tenías antes de la pandemia, sino poco a poco recuperar aquellas actividades que disfrutabas o que eran importantes. Tienes derecho a revisar en qué inviertes tu tiempo y tu energía, pero puedes hacerlo estando “ahí fuera”. Empieza con pasos pequeños y manejables, pero sé constante.

4. Evita evitar:

La respuesta habitual a sentir ansiedad es dejar lo que estamos haciendo, o bien intentar revertir la situación. Aunque escapar proporciona un alivio momentáneo, en realidad nos mantiene suscritos al problema. La clave es exponerse gradualmente a las situaciones ansiógenos, sin exagerar la probabilidad de que algo malo ocurra, y teniendo en cuenta nuestra capacidad para lidiar con las cosas, si algo sale mal. Para esto vas a necesitar gestionar tus pensamientos negativos.

5. Detecta tu diálogo interno limitante:

 Identifica específicamente tus miedos y pensamiento automáticos negativos y desafíalos antes de exponerte a una situación ansiógena, para que en los momentos difíciles puedas apoyarte en pensamientos realistas. Por ejemplo, cuando no me sienta cómodo me recordaré que es normal y que seguramente me sienta así durante algún tiempo, pero luego volverá a ser lo normal para mí.

6. Busca apoyo social:

Habla con alguien de tu confianza. Su compañía y apoyo pueden ayudarte a poner en perspectiva tus preocupaciones. Puedes explicarle tu miedo a sentirte incómodo con otras personas y quedar con esa persona para empezar a lidiar con ello en condiciones favorables.

7. Proporciónate altas dosis de relajación:

La respiración consciente y la atención en el presente son técnicas útiles para calmar la ansiedad, obtener perspectiva y sentirnos con más vitalidad. Si te sientes emocionalmente exhausto, una práctica de relajación cotidiana será tu mejores aliadas. También ayuda aprovechar estos estados de relajación para visualizarte enfrentando con serenidad a las situaciones que te dan miedo.

8. Sé compasivo contigo:

Si algo ha sido más difícil de lo que esperabas, sé amable. Valora tu propio esfuerzo. Escoge aprender de tu intento en lugar de culpabilizar y no te rindas. ¿Qué le dirías a alguien a quien aprecias que está pasando por lo mismo? Puedes decírtelo a ti también.

Adaptarse a la nueva normalidad no es una transición fácil. Puede que incluso echemos de menos algunas cosas, pero es importante volver a reengancharnos a la vida, y seguir evolucionando, llevando a la práctica lo aprendido en este tiempo.

Si te está resultando difícil adaptarte a la nueva normalidad, la psicoterapia puede ayudarte a sentirte unido con otras personas y disfrutar de la vida que quieres, sin que la ansiedad o el desánimo sean un osbtaculo.

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